
Memorable. Histórica. Impresionante. Imperial. Sublime. Mil sinónimos que caben
todos en un nombre y apellido: David Villa. El valencianista volvió a reafirmarse como uno de los
mejores delanteros del mundo y con una actuación para el recuerdo protagonizó, de una forma que
sólo los grandes saben, su primer partido de la EURO 08', el de España ante Rusia. Después de tres
goles antológicos, cada uno a su manera, demostrando su variedad en el arte de ‘matar’, el 'Guaje'
hizo vibrar a todo el país y a los catadores del fútbol de verdad. Y si David protagonizó y
protagonizará todos los titulares por su descollante juego, cabe resaltar el impecable trabajo de
los otros dos valencianistas en el once; Marchena como ‘jefe’ de la defensa, y Silva, un puñal en
ataque e incansable apoyo a Capdevila con el objetivo de sorprender a la zaga contraria en la zona
de perfil zurdo.
El partido, cuyo inicio ya presumía alegrías inolvidables, comenzó con estilos antagónicos
que a la postre demostró la diferencia de calidad de los dos equipos. Mientras España apostó por su
identidad propia, defensa presionante, control del centro del campo gracias a la clase de sus
futbolistas y rapidez en ataque, Rusia intentaba aplacar el fútbol de la ‘roja’ durmiendo el cuero
y buscando la inspiración de la llegada de sus futbolistas de atrás, con la sospecha de sorprender
a Casillas. El encuentro estaba batallándose en el apartado táctico cuando Villa, el gran David,
golpeaba primero, y de qué forma. El primer momento mágico de la Euro 08' llegaba en el minuto 20
con una gran arrancada de Torres, tras un balón robado por garra gracias a Capdevila en una gran
subida, y cuya pelota se la llevó franca el ‘niño’ para encarar a Akinfeev, y aprovechar
posteriormente un gran desmarque del ‘Guaje’ de cara a ponersela al espacio con el que marcase a
placer el 1-0. El gol sorprendió a los rusos que tuvieron que variar su estilo de juego, justo lo
que necesitaba España para hacer lo propio con espacios. Y los de Aragonés, con huecos por delante,
son un equipo letal. Pese a todo, Rusia dispuso de su primera – y única – ocasión de la primera
mitad con un disparo de de Semak al palo; un espejismo dentro de la ‘marea roja’ que inundaba ya el
Estadio Tivoli. Para esa labor oscura pero imprescindible –pregunten a Aragonés por su calidad – ya
estaba Marchena, cuya coordinación en la zaga evitaba que los futbolistas contrincantes recibiesen
con comodidad en línea de tres cuartos. Y su labor fue, como siempre, perfecta.
Con esa tranquilidad atrás, España dejaba la posesión al rival, apretaba el centro del campo
y aprovechaba la extraordinaria movilidad de los puntas para ganar por velocidad y al espacio la
lenta zaga contrincante. La selección amagaba pero no terminaba de hilvanar, de golpear, de ganar
una ventaja franca que ya se percibía. Y tuvo que ser Villa, el ‘7’ de España, uno de los jugadores
que pueden incluirse en el abanico de estrellas del evento, para, tras un genial desmarque,
alcanzar una pelota puesta por Iniesta y batir por bajo a Akinfeev. De libro. De catón. Para
enseñar a los más pequeños de cuáles deben ser las cualidades de un delantero: puntería,
inteligencia en el desmarque, velocidad, regates con sentido, compenentración con sus compañeros y
lo más importante, ‘instinto asesino’.
Con ese inmejorable sabor de boca se retiraban ambos equipos a vestuarios. Y se mantuvo en el
inicio de la reanudación pese al dominio esteril del conjunto de Hiddink que, aunque tocaba con el
fin de llegar con cierta frecuencia a la portería de Casillas, no encontraba huecos para ‘morder’ a
la zaga nacional. Así, mientras que el cuero era suyo, las oportunidades se seguían agregando al
haber de los de Aragonés. De nuevo Villa, en el 58, explotó su velocidad con una fuerza desatada –
¡cómo ha llegado a final de temporada! – y, tras recoger una bola sin aparente peligro en tres
cuartos de campo, despistó con un cambio de ritmo a su marcador, se plantó en la corona y su
disparo lo blocó a ras de suelo el cancerbero ruso en la mejor parada de la noche. El contrincante
insistía e insistía con el ritmo que podía, y España consumaba parte de los mejores minutos del
campeonato. En medio de la vorágine, fue Silva quien dispuso de dos ocasiones para marcar, una que
evitó su marcador robándole la bola en boca de gol y un segundo balón suelto en la frontal que
empaló el canario para otra buena estirada de Akinfeez. Y, en medio, otra ocasión del ‘7’, a punto
de calcar el primer gol, blocado por Kolodin por centímetros.
El partido, cada segundo que se encaminaba al final, suponía una losa para el rival,
impotente ante su imprecisión en la creación de juego, y agrandaba la figura del combinado español,
feliz por jugar a la espalda de los defensas. Y el mejor del lance, el mejor de la jornada, el
mejor de la Euro 08 en lo que llevamos de competición, se merecía cerrar con una rubrica que
solamente sabe firmar el asturiano. El momento para la historia se filmó en el minuto 74, aunque
daba ganas que no terminase nunca como en las mejores películas. Así se escribe la historia: Cesc
le pone otra pelota a la espalda de la defensa a Villa que deja sentado a su zaguero, encara al
portero, le mira, le reta, saca un latigazo con su pierna derecha y la pelota, mientras que
entraba, casi al ralentí, nos dejaba incluso saborear una actuación memorable.
Pero la alegría, que no iba a estar empañada ni mucho menos por el gol de Rusia de
Pavlyuchenko, la terminó de cerrar Cesc tras un inicio de jugada de: ¿Adivinan de quién? Sí. De
David Villa, que el catalán acabó de cerrar en el 91’ con un cabezazo a puerta cerrada. No había
tiempo para más. Ya habíamos disfrutado mucho. Pero no tanto como para no perdernos el próximo
encuentro de la ‘roja’, el 14 de junio ante Suecia. Ojo avizor, el ‘guaje’ vuelve.
Ficha técnica
España, 4 (Villa, tres, y Cesc); Rusia, 1 (Paviluchenko).
España 4: Casillas; Sergio Ramos, Marchena, Puyol, Capdevila; Senna; Iniesta
(Cazorla, 62 minutos), Xavi, Silva (Xabi Alonso, 76 minutos); Torres (Cesc, 54 minutos) y Villa.
Rusia 1: Akinfeev; Anyukov, Kolodin, Shirokov, Zhirkov; Sychev (Bystrov, 46
minutos; Adamov, 70 minutos)), Zyrianov, Semak, Semshov (Torbinski, 58 minutos), Bylyatedinov;
Pavilyuchenko.
Árbitro. El colegiado austriaco Konrad Plautz.
Goles:
1-0 (20 minutos). Villa. 2-0 (44 minutos).Villa. 3-0 (75 minutos).Villa. 3-1 (85 minutos).
Pavilyuchenko. 4-1 (89 minutos).Cesc.