
Por fin. Fuera maldiciones. Olvidemos la mala suerte. Obviemos los arbitrajes desfavorables. ¡A despreciar ya la historia de tal reguero de lágrimas vertidas a lo largo de los últimos 24 años correspondientes a otras tantas eliminatorias de competiciones internacionales! España eliminó a Italia en su terreno. En las tandas de penaltis. Nada menos que 4-2 a favor. No fallaron Villa, Cazorla, Senna y Cesc - sólo erró Güiza- mientras que Casillas detuvo dos y certificó el pase hacia las semifinales de la competición continental tras superar esa época ignominiosa. Por justicia deportiva, fútbol, calidad y demostración de intenciones, los de Aragonés merecieron pasar en los 120 minutos de juego, pero tuvo que ser en la tanda, siempre esquiva, la que posibilitó a la ‘roja’ ganarse una plaza por la final con Rusia el próximo jueves. El partido del combinado nacional fue completísimo en todos los sentidos. No iba a ser ni mucho menos fácil lograrlo y solamente rozando la perfección te permitía ese 'chance'. El rival era el campeón del mundo. Imbatible en defensa y desde los siete metros, siempre que llegaban a la hora de la verdad. Pero algo ha cambiado en el fútbol español. En general, en el mundo del deporte del país. Y el nuestro, maravilloso, por fin premió la fidelidad de una afición tan desairada durante tantos años. Dentro del excelso nivel general, cabe destacar con orgullo el partidazo de Silva, Marchena y Villa, los tres valencianistas, que en sus respectivas funciones, fueron los mejores del lance. Desde atrás, Marchena recordó al futbolista maravilloso con el que siempre se le comparó, al ‘ kaiser’, Frank Beckenbauer. Simplemente perfecto en la dirección de la defensa, intratable junto a Puyol. En la zona ancha, Silva se marcó un encuentro para el recuerdo. No se cansó de desbordar, y fue el futbolista que más creó ocasiones a Buffon. Y en ataque, Villa estuvo tapado por hasta tres futbolistas para no dejarle ni un centímetro de maniobra, amén de cumplir con marcar la primera pena máxima, la decisiva, que la corresponde al que tiene más galones. En resumen, se vació cada segundo para continuar con su racha goleadora y la ‘mantuvo’ hasta el final. Otro de ellos, marcado por Cesc puso el punto sobre la íes al excelente trabajo del ‘guaje’ y del resto del combinado nacional.
Se intuía una noche para el recuerdo. Y desde mucho antes del
inicio de la 'batalla' el ambiente era eléctrico. Tal tensión en gradas y terreno de juego que se
podía ‘cortar’. No cabía la menor duda. Era el partido de cuartos de la competición. El mejor
equipo contra el actual campeón del mundo. Donadoni, para frenar el frenético ritmo con los que
empiezan los de Aragonés, mandó subir líneas para incomodar el inicio del juego y aumentar el
espacio entre su línea de cuatro y su portero. La ‘azzurra’, siempre atenta a cualquier balón
dividido, fue fiel a su estilo de repliegue y a la salida rápida de su fútbol para sorprender a
Casillas. Pero España tenía la lección bien aprendida. Salvo en alguna oportunidad, fruto de la
innecesaria precipitación en el pase, que propició las posibilidades más claras de los italianos,
especialmente con balones a la espalda y por arriba a Toni, jugó a congelar y explotar al momento
preciso el juego, con Xavi en el centro de la medular, y buscar el apoyo en línea de tres cuartos
para encontrar la asociación en los futbolistas más adelantados, en la magia entre Silva, Villa,
Iniesta y Torres. Los españoles, muy inteligentes, alternaron las posiciones y el cambio de bandas
entre el canario y Andrés, descolocaron un tanto la rocosa pero no especialmente rápida zaga del
rival. En el semicírculo del área es donde el combinado nacional se encuentra más cómodo. Y
nacieron las oportunidades más claras para batir a Buffon. No hubo ciertamente huecos en la zona de
castigo, pero lo más importante era finalizar las jugadas y no dejar opción a la contra. Y en esta
suerte, Silva fue el protagonista principal, con lanzamientos, tras su característico caracoleo,
que obligó a buenas estiradas a Buffon. En esta elaboración eclosionaron, como siempre, las jugadas
más polémicas, como un penalti clarísimo no pitado al ‘Guaje’ y lo mismo con una falta
peligrosísima a Silva, después de un pisotón de su marcador, que pudieron desequilibrar por vez
primera el resultado. Aunque España, por desgracia no está acostumbrada a que le regalasen algo,
más bien lo contrario, a que el colegiado no sea justo con los nuestros. Han pasado tantas y tantas
veces que nunca contamos con que nos sean rentables las jugadas polémicas.
La 'roja', tras la reanudación, no podía permitir que el partido se durmiese.
Incluso dejaba la elaboración del juego a los italianos que no tienen material para desequilibrar
en el juego estático. E invertir los roles para jugar con aire por delante. Pero el colegiado,
nuevamente fue un factor desequilibrante, en esta ocasión en una falta clarísima a Puyol en el área
pequeña que obligó a Casillas a una parada prodigiosa. La entrada en estos instantes del segundo
tiempo de Cazorla por Iniesta y Cesc lo propio con Xavi fue una apuesta arriesgada de Aragonés, que
cambió el equilibrio que da el futbolista del Barça y apostó por abrir un encuentro de ida y vuelta
con el fútbol arriesgado y vertical del jugador del Arsenal. Faltaban, ante este cambio de
decoración, 20 minutos para matar o morir. Y la afición de ambas selecciones reflejaban el espíritu
de la tensión que se vivia en el rectángulo del césped. Tras una serie de ataques de 11 para 11 del
rival, nulo en efectividad por su escasa clase en esa faceta, España retomó de nuevo la circulación
del juego y buscó inistantemente a Villa, con varios marcadores por delante para no dejarle ni
respirar. El blanquinegro ‘cazó’ varias pelotas en la zona de finalización pero tenía nula
capacidad de movimiento. Italia era consciente de enfrentarse al mejor jugador del torneo. En los
últimos minutos, las clasificación se fiaba a una jugada aislada, y en eso los de Donadoni son unos
maestros. Menos mal que la opción más clara para finiquitar el pase la tuvo Senna con un
lanzamiento mal blocado de Buffon que se estrelló en el poste. No hubo tiempo para más, pese a que
con la entrada de Güiza por Torres ganásemos en movilidad con balones largos y así mantener la
estructura del centro del campo hacia detrás. Parecía escrito que la clasificación se debía ganar
con sangre y sobre todo sudor. Pero ya en la prórroga, ante tal intensidad precedente, los
futbolistas no podían casi no desmarcarse, aunque de nuevo, otra vez más, España puso todo para
ganar. Y no pudo ser. Pero da igual porque lo más importante, al fin, lo saboreamos nosotros. El
valencianismo, con sus cuatro jugadores, y el resto del fútbol español debe caminar con orgullo por
el transcurso recorrido en esta Euro 08’, ya recordada para siempre, pase lo que pase.
Ficha técnica
España, 0; Italia, 0.
Penaltis: España, 4 (Villa, Cazorla, Senna y Cesc); Italia, 2 (Grosso y
Camoranesi). Casillas detuvo los lanzados por De Rossi y Di Natale e Italia no lanzó el quinto que
le correspondía.
España 0: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna; Iniesta
(Cesc, 59 minutos), Xavi (Cazorla, 60 minutos), Silva; Torres (Güiza, 84 minutos) y Villa.
Italia 0: Buffon; Zambrotta, Chielini, Panucci, Grosso; Aquilani (Del Piero, 107
minutos), De Rossi, Perrotta (Camoranesi, 56minutos), Ambrosini; Cassano (Di Natale, 73 minutos) y
Toni.
Árbitro: El colegiado alemán Herbert Fandel. Amonestó a Iniesta (10 minutos),
Ambrosini (30 minutos), Villa (71 minutos) y Cazorla (112).
Estadio: Ernst-Happel de Viena.