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¡Va por ti Villa! ¡Por tu maldita e injusta lesión! ¡Por Marchena, Albiol y Silva tras sus partidos memorables! ¡Por el resto del combinado nacional, con un rendimiento sin igual! ¡Por todos los valencianistas y resto de fútbolistas españoles que tanto han sufrido a lo largo de la historia cuando se ponían la camiseta de la ‘roja’! ¡Y por toda la afición que se han merecido siempre un espectáculo como el visto a lo largo de toda esta Eurocopa! El combinado nacional logró una victoria histórica ante Rusia por 3-0 y entró en la final como lo que es, el equipo más en forma de todo el mundo. Los tantos de Xavi, Güiza y el blanquinegro Silva dieron forma a un encuentro inolvidable, irrepetible, con un juego excelso. Que atenuaron el dolor de la inoportunísima dolencia muscular del ‘guaje’ en la primera parte. Pero tanto él como el resto de sus compañeros botaron juntos tras el final del lance y demostraron que la clave de su éxito es, además de la clase, su incomparable calidad humana. El domingo, ante Alemania, se presenta como una ocasión irrepetible para vencer de nuevo en esta competición continental y hacer realidad el sueño de todos ellos. Y de todos nosotros. Para no dejar lugar a la duda, el inicio de España fue arrollador, como ese prólogo perfecto de una noche que se presumía única. Con el cielo relampageante y una lluvia atroz que golpeaba en el terreno de juego, por otro lado con buen drenaje, el equipo movía la pelota a velocidad de crucero y rompía con facilidad la defensa rusa, que no conseguía sacarla con comodidad para ponerla en los pies de su fulgurante estrella, Ashavin. Porque nuevamente Puyol, en la anticipación, y Marchena, cubriendo el hueco, dejaban sin oxigeno al atacante rival. La ‘roja’ tenía claramente la intención de las jugadas, con el objetivo de finalizarlas con un disparo y probar al meta contrario, y privar de paso a Rusia de su principal arma ofensiva, el contraataque. La primera ocasión la gozó Torres después de un pase de Villa que resolvió el ‘9’ del Liverpool con un disparo blocado con su rodilla por Akinfeev. Bajo estas coordenadas el propio Villa se fabricó una jugada él solo, tras observar que sus compañeros no gozaban de capacidad de maniobra, y tras recoger una bola en el vertice izquierdo del área, obligó a su cancerbero a realizar la mejor parada de la primera parte. La circulación de la ‘roja’ continuaba siendo siendo vertiginosa, gustándose en sus propias cualidades, so pena que el agua relantizase el césped, aunque finalmente no cayese el aguacero que se preveía. Gota a gota, nunca mejor dicho, los de Aragonés obligaban a acularse a Rusia que no salía de su área salvo en pelotas largas inofensivas para la zaga. El partido estaba bajo control pero España sufrió un golpe totalmente inesperado e irreversible para éste. Ni un gol en contra produjo el ‘skock’ de la lesión del ‘guaje’ tras el lanzamiento de una falta y su mal golpeo del cuero después de sentir el dolor en su pierna derecha tras una carrera intensa. David se resistía a abandonar el campo, agarrándose a su descomunal voluntad para no irse, pero su ya previsible lesión muscular le impedía incluso andar. Las lágrimas del blanquinegro, sin duda, son y serán unas imágenes para la posteridad. Lamentablemente, el asturiano será un aficionado más para animar a su equipo de cara a derrotar a los germanos. |
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Así, los españoles desaparecieron durante cinco breves minutos, lo suficiente
como para ver que si con Rusia te vas, ellos te pueden ‘matar’. La calidad en el disparo de
Pavlyuchenko, en dos oportunidades, una de ellas sacada de forma providencial por Casillas, fueron
sendos golpes que obligaron a reaccionar a nuestro equipo; precisamente bajo la batuta de Cesc, el
sustituto del ‘7’, que recuperó la capacidad combinativa y comenzó a conectar con facilidad con
Silva, Xavi y Torres, el único referente en la punta desde ese momento, que caía a banda
constantemente pero no supo irse de su marcador. El área rusa, poblada de enemigos con la subida
escalonada de un centro del campo tan potente tras descolgase los más ofensivos después guardar
bien las espaldas, se convirtió en la principal estrategia atacante.
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