Joaquín Sánchez cumplió en el encuentro ante el Málaga su partido número cien con el Valencia CF. El gaditano saltó tras el descanso sustituyendo a Pablo Hernández y completó una segunda parte sensacional, siendo el futbolista más peligroso del equipo completando el tridente junto a Mata y Villa, y fue una pesadilla para la zaga visitante con sus internadas por el carril derecho. Además, demostró sus gotas de ‘arte’ en varias acciones de tacón y regates, ilustrando esa fenomenal onomástica.